Educación y desarrollo infantil

MAMA EL PIPÍ SALE

Junio 7, 2017
pañal

¿CUÁNDO RETIRAR EL PAÑAL?

Pregunta mal formulada y a lo largo del artículo iréis viendo porqué. Primero es importante diferenciar el control de esfínteres como la adquisición de una función biológica que sucederá cuando el niño esté preparado y no como un adiestramiento que ha de hacerse en un determinado año. Ellos mediante unas señales de las que luego os hablaré, nos mostraran que ya ha llegado su momento. Si respetamos su ritmo de desarrollo será un proceso realmente sencillo. Es imposible dar una edad concreta porque la franja es muy amplia, desde los 18 meses hasta los 4 años, es el período donde se supone que los niños (en su gran mayoría) estarán física y emocionalmente preparados para retirar el pañal. Pero como siempre os digo, cada niño es un mundo y hay que respetar su individualidad.

¿PORQUÉ ENTONCES SE QUITA EN PARVULARIO?

Porque interesa por comodidad que los niños a los 3 años, cuando entran en el colegio ya no lleven pañal. Las clases pasan a tener casi 30 niños en muchos P3, con una tutora que estará sola la gran parte del tiempo, con lo que hacer control de esfínteres con tantos niños sería una verdadera locura. Con lo cual, una vez más, se fuerza a muchos niños a empezar un proceso para lo que madurativamente, muchos, no están preparados y que a lo mejor, en un par de meses sí lo estarían. Y es cuando los procesos parecen alargarse durante semanas y meses con escapes que parecen no acabar nunca. Y podríamos decir que con la práctica acaban aprendiendo. No, no aprenden, simplemente el tiempo pasa hasta que llegan a su momento donde tienen todas las herramientas para poder adquirir este control. Donde el niño se siente seguro y decide que ya no lo necesita más.

¿QUÉ ES LA ENCOPRESIS?

La encopresis es una retención de heces de larga duración. Como enfermedad en sí, suele aparecer a partir de los 4 años. Es muy fácil de curar si acudís al pediatra. Suele darse cuando los niños que han pasado un diarrea, o han estado restreñidos y les ha dolido al vaciar, o están afectados emocionalmente por algo. Los síntomas son largos períodos sin poder hacer caca y que usualmente tengan la ropa interior manchada. En niños, donde se ha forzado mucho un aprendizaje, en consecuencia, pueden verse afectados por este trastorno, mucho antes de los 4 años. Será muy importante para la autoestima del niño que se tenga mucha paciencia, respeto y no se les haga sentir culpables. Como he comentado antes, con una visita al pediatra para que trate al niño, suele solucionarse.

¿CÓMO SABER SI ESTÁ PREPARADO?

  • Aguanta seco durante 2/3 horas.
  • Es plenamente consciente si se ha hecho pipí o caca, haciendo mini pausas en el juego para hacer pis o caca en el pañal.
  • Puede verbalizarlo.
  • Reconoce las partes de su cuerpo.
  • Equilibrio para sentarse y levantarse solo del orinal.
  • Que la etapa del NO rotundo ya haya pasado.
  • Que tenga total control psicomotriz. Es decir, que pueda caminar largas distancias, correr, subir y bajar escaleras alternando cada pie.
  • Colabora en las rutinas de higiene: vestirse, desvestirse, lavar dientes, manos, se limpia en la ducha.
  • Se muestra independiente y autónomo en muchas ocasiones.
  • Siente curiosidad por ver que hace mamá o papá en el váter y también en esto aprenderán por imitación. Recordad que somos sus modelos.
  • Interés por quitarse el pañal o sentarse en el váter. Fijaros que digo “o”. Hay niños que le costará sentarse en orinal y al principio se negaran en rotundo pero si pedirán retirar el pañal a ratitos. Esto indicará que se está iniciando el proceso.
  • Esconderse para hacer caca, necesitando intimidad.
  • Ser capaz de estar sentado tranquilo y atender.
  • Reconocer las nociones dentro-fuera.

¿Y SI RECHAZA CLARAMENTE EL USO DEL ORINAL?

Lo primero en lo que tendremos que fijarnos, es si el niño en ese momento está pasando por alguna enfermedad, o estreñimiento, diarrea que puedan provocarle ese rechazo. Si descartamos enfermedad o incomodidad, entonces simplemente, con mucha paciencia, respetaremos esa negación y dejaremos que pase un buen rato o dóias. No le preguntaremos cada hora si quiere ir a hacer pipí pues solo conseguiremos que se agobie más y en consecuencia el rechazo se haga más fuerte. Simplemente esperaremos a ver que sucede. Si no lo pide y se hace pipí, lo tranquilizaremos explicándole que no pasa nada y que la próxima vez que quiera hacer pipí si lo pide, mamá o papá pueden ayudarle. Si el rechazo persiste, entonces dejaremos de preguntarle durante un par de días.

¿CÓMO LO HEMOS VIVIDO NOSOTROS?

Este año, ha sido un año muy duro para L, ha vivido mucho cambios. La llegada de un hermano antes de tiempo, lo que provocó una forzosa separación de mi, durante una semana, sin previa preparación y que le afectó mucho. Inicio del cole, del cual lo tuvimos que sacar en diciembre por recomendación pediátrica, debido a la inmadurez de N y lo susceptible a coger enfermedades. Y después de tres meses de reincorporación, no hay un solo día en el que no me diga que no necesita ir, alegando que mamá le hace actividades y los amigos los tiene el parque. Tiene razón, toda la razón. También ha vivido una mudanza, ingreso de guaponsito, con mi consecuente desaparición durante otra semana, otra vez. Así que, decidí tomarme con mucha calma dos conquistas importantes: la retirada del chupete y el control de esfínteres.

Fijarnos que hablo de “retirada del chupete” pero no hablo de “retirar el pañal”. Quedaros con esto que luego profundizo.

Decidí que solo lo provocaría de forma muy disimulada para que él me fuera mostrando en que punto del proceso se encontraba, pero sin sentirse presionado, solo provocado. Todos los ítems que os he enumerado antes, se cumplían.

El cuento de; El topo que quería saber quien se había hecho aquello en su cabeza, se lo habíamos leído muchas veces, un cuento que como os comentaba en el post donde hice su reseña, desdramatiza el momento de hacer caca, que ellos lo viven como una parte que pierden de su cuerpo y no acaban de entender que no es su cuerpo, es caca y hay que dejarla ir.


Compramos un orinal muy sencillo que no le gustó nada. Entonces vi uno con forma de wc pequeño y le encantó. También nos hemos hecho con uno portátil que es genial.

Otro recurso que me ha ido genial ha sido ponerle capítulos o canciones que encontraba en Youtube donde el tema principal era el control de esfínteres. Pero sin hablar demasiado sobre el tema, solo lo mencionábamos de pasada.

Y algunas días teníamos esta conversación:

– L, quieres hacer un pipí en el orinaL.

-No quiero.

Así de claro, ala, sin opción a proponer nada más.

Yo sabía que estaba preparadísimo, solo le faltaba sentirse seguro y capaz. Así que decidí cambiar la pregunta y facilitarle el contexto.

– ¿L, te apetece que te quite el pañal y así vas más fresquito y puedes chutar más fuerte?

– Sí, mami. (banda sonora de Aleluya sonando).

5 minutos después.

-L tienes la puerta del lavabo abierta y el orinal por si te apetece hacer un pipí.

Él no decía nada y yo tampoco añadía nada más. Durante un par de semanas, esto se repitió casi todos los días. Pero un día, de repente, vino y me dijo:

-Mami, el pipi sale ya.

-¡Quieres ir al orinal?

-Sí (y corrimos como locos).

Y la sorpresa fue máxima cuando vi que YA había hecho pipí, solo me lo estaba explicando, pero como los tiempos verbales los está perfeccionando ahora, yo había entendido que aun no se lo había hecho.

La reacción fue la siguiente: volvernos locos.

Saltos en el sofá, cantamos, llamamos a la yaya y él se lo explicó súper emocionado.

Cuando acabamos con el circo, yo solo le dije:

Ves, L, sí que podías, mami siempre te ha dicho que tú podías hacer pipí en el orinal. Lo has intentado y te ha salido. Pero si otro día no sale, no pasa nada, seguiremos intentándolo. ¿Vale?

Fuera presión.

A partir de ahí, su profesora y yo acordamos, que en un par de semanas, le propondríamos ir sin pañal, ya desde la mañana.

El jueves pasado se quitó el pañal con la mala pata que empezaba una gastreontiritis. Con lo que durante dos días rechazó hacer caca en el orinal, tanto en casa como en el cole. Solo hacía el pipí y cuando tenía ganas de hacer caca me pedía el pañal, así que decidí respetarlo, entender su miedo y le ponía el pañal. Para el pipí no nos pasamos preguntándole cada 45 minutos, en nuestro caso, le preguntábamos cada hora y media, dos horas. Y aun así, casi siempre nos decía que no y era él que cuando tenia pipí, venía y me lo decía. Porque nos dimos cuenta que cada 45 minutos, lo estábamos presionando porque aun no le entraban ganas de hacer. El lunes, empezó a hacer cacas espesas y pidió hacerla en el orinal, tanto en el cole como en casa y así ha seguido, haciéndolo todo en el pequeño wc, solo le ayudamos a limpiarse.

Sin dramas, sin vergüenza, con una seguridad total. Solo hubo un escape en el cole y debido a la gastroenteritis.

Así que, solo os puedo dar un consejo. No adiestréis, esperar y respetar su momento. Empatizar con ellos y será un proceso tan fácil, bonito y gratificante para todos que cuando haya pasado diréis; ¿Ya?

Recordáis que más arriba os hablaba de retirada del chupete y control de esfínteres. No hablo de retirada del pañal porque creo fervientemente que no hemos de ser nosotros los que le retiremos el pañal, sino ellos que decidan sacárselo. Podremos insistir, provocar, pero nunca forzar.

Nuestros niños no son vasijas vacías a las que ir llenando de aprendizajes, ellos saben mucho, solo hay que dejar que vayan creciendo y conquistando sus habilidades poco a poco y a su ritmo. Porque son suyas, no nuestras, nosotros ya tuvimos nuestro momento, dejemos que disfruten de sus conquistas acompañándolos con propuestas, respeto, empatía y cariño.

Espero que os haya gustado y os ayude en vuestro proceso. Y si creéis que puede ayudar a otras mamás, podéis compartir el artículo.

Nos vemos por Instagram.

Besitos y babitas 😉

 

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6 Comments

  • Reply María Junio 7, 2017 at 6:15 pm

    Por favor, revisa el concepto de encopresis ya que no es exactamente lo que indicas en este post. Es importante dar definiciones que se ajusten a lo que el término indica.
    Gracias! Me encantan tus entradas.

    • Reply admirando Junio 7, 2017 at 6:19 pm

      Maria, me he informado bien, pero si me he equivocado te agradecería me lo explicaras para contrastar y añadir o rectificar lo que sea incorrecto. Pero está constrastado con un pediatra que me hizo este resumen. Quizá no lo he expresado bien. Siempre son bienvenidas vuestras aportaciones porque por supuesto, puedo equivocarme. Tú como explicarías este trastorno/ enfermedad cuando deriva de un intento forzado de retirar el pañal? Un abrazo y espero tu respuesta guapa! 🙂

  • Reply Batmami Junio 9, 2017 at 7:22 pm

    Me parece un post de 10! En mi caso tuve que comprar un adaptador de wc porque el miniwc no lo quería ni ver. Ahora con la nena tengo ganas de sacarselo porque la veo preparada pero no tengo coordinación con profe, lo que con el mayor me vino de olé! Por lo menos la nena ve el wc como su amigo y ya hemos hecho cositas!;) merci por el post!

    • Reply admirando Junio 9, 2017 at 8:03 pm

      Mil Gracias preciosa! Qué guay que te haya gustado. Al final, cada niño es un mundo. No hay prisa! Llegará 😉 Un besote linda

  • Reply María Julio 20, 2017 at 2:13 pm

    http://faros.hsjdbcn.org/es/articulo/comprender-encopresis-cuando-nino-padece-incontinencia-fecal

    Gracias, este link clarifica un poquito que no se trata de una retención de heces en sí misma, sino de las dificultades para controlar el esfínter. Las retenciones voluntarias no son realmente encopresis.

    Tampoco sería una enfermedad, sino una alteración, puede llegar a ser algo grave, correcto, pero no es lo habitual.

    El resto del post me parece maravilloso. Dulcemente explicado y con la flexibilidad necesaria para cada niño y familia.

    Gracias por todo tu conocimiento y experiencias.
    M.

    • Reply admirando Julio 20, 2017 at 2:26 pm

      Muchísimas gracias, a ver si esta misma noche puedo modificar y aportar tu enlace al blog! Muy útil! Mil gracias Maria! Un beso

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