Educación y desarrollo infantil

¿PORQUÉ SON TAN IMPORTANTES LAS RUTINAS?

Mayo 8, 2017

¿POR QUÉ RUTINAS?

No puedo hablar de límites sin rutinas y de rutinas sin límites y voy a contaros porqué.

Saber que viene ahora y que puedo o no puedo hacer, da una seguridad a nuestros niños frente a un mundo que para ellos gira rápido, estrasante y desconocido.

Cuando se desorientan, las rutinas y los límites son ese manual de la vida que les indica un camino. Igual que cuando los adultos no sabemos como funiona algo y buscamos por internet algún tutorial o en el propio manual del producto buscamos las normas de uso. Pues la vida, para funcionar en equilibrio, también tiene normas de uso.  Ellos acceden a estas rutinas, a su reloj interior, para sentirse seguros y saber en que momento del día estan y que será lo siguiente.

Con esto, no me refiero a que cada día hagas lo mismo, sinó a que hagas lo que hagas, el niño tenga unos hábitos fijos que lo orienten entre tanta actividad.

Cuando un niño crece fuera de unas rutinas y límites básicos siente malestar emocional, estrés, ansiedad, inseguridad ante un mundo que está ahí y no sabe como colocarse.

No olvidemos el malestar físico que puede causar si estoy acostumbrada a comer a la una y un día como a las tres de la tarde. Personalemente mi monstruito interior sale a dar caña y además sería capaz de comerme mi propio zapato.

Y dicho esto, ¿no os viene a la mente, el niño en plena rabieta que le toca comer y como está tan fuera de hora, nada le viene bien?

Cada niño es un mundo, se mostrarán más o menos movidos, más o menos cabezotas, más o menos tranquilos, más o menos difíciles, pero será precisamente en estos últimos o niños de mucha energía donde las rutinas serán más importantes todavía.

 ¿LÍMITES?

Este es un tema un poco más general pues aquí tenemos dos clases de límites, los que son a nivel personal o familiar y los límites que marca nuestra sociedad.

Por ejemplo, en nuestra sociedad, pegar a alguien está mal y generalmente coincide en que también es una norma a nivel personal y familiar. Esta es una norma muy clara y que todos los papás intentamos inculcar a nuestros hijos.

Pero a la vista está que hay otras no tan claras y sin embargo importantísmas para una buena evolución. Cuando el niño en plena rabieta, se tira al suelo, patalea, tira cosas o demanda y exige con lloros, perdemos la paciencia o estamos demasiado cansados para tratar con eso, cediendo en muchas ocasiones ante la demanda.

Desde bien pequeños intentaremos mostrarles, siempre de forma respetuosa la importancia del esfuerzo, de la fuerza de voluntad para conseguir unos objetivos. Pero será sobretodo en la franja de los 3 a los 7 años donde seremos especialmente conscientes de la importancia de nuestra intervención educativa.

No pasa nada porque oigan un NO. Tampoco hace falta gritar para que te hagan más caso. Se trata de manteneros firmes en vuestro discurso y tener paciencia porque a veces, tendréis que repetirlo muchas, muchas veces.

¿QUÉ SUCEDE CUANDO NO PONEMOS LÍMITES?

Que daremos la bienvenida a niños consentidos, inseguros, con altos niveles de frustración, con poco sentido de la responsabilidad, poca empatía y con pocas ganas de trabajar, pues dando unos gritos los de alrededor se mueven por mi. ¿Si en casa hago lo que me da la gana, en la calle también puedo? Y aquí es donde empiezan los problemas. Cuando crecen y se dan cuenta que han de trabajar, respetar a la gente, y aceptar que las cosas no vienen siempre como ellos quieren. El esfuerzo y la fuerza de voluntad son capacidades que se trabajan y se potencian.

Pararé aquí pues es un tema muy extenso y por el momento nos centraremos en una etapa más temprana, las rutinas y límites en la primera infancia.

LÍMITES PERSONALES O FAMILIARES

Cuando antes hablaba de límites a nivel personal, me refiero a que hay cosas que molestan a una persona o familia determinada y sin embargo en otras familias no es tan importante.

Voy a poner de ejemplo dos familias cualquiera, paterna y materna. En una, hablar mal, los tonos de voz demasiado altos o casi gritos no se soportan, ni se permiten pues se viven de forma muy desagradable. En cambio, en la otra hay muchos momentos donde el tono es muy alto y sin darse cuenta a veces hasta gritan y no hablamos en una pelea, sinó en una conversación normal y corriente. ¿Cual es mejor? Ninguna. Todo dependerá de como lo perciba cada uno o a lo que esté acostumbrado.

Un aspecto muy importante a tener en cuenta es que no pongas ninguna rutina y límites que no puedas llevar a cabo. Es decir, si el niño no come bien, pero sabes que luego te pedirá la natilla de chocolate y le dices “Si no te acabas la carne, luego no podrás comerte la natilla” es súper importante que lo cumlpas ponga como se ponga el niño. Si el niño monta la rabieta y cedes dándole la natilla de chocolate, habrás perdido toda la credibilidad y el sabrá que no hay consecuencias, por lo tanto, seguirá sin hacer el esfuerzo por acabarse la comida.

También es importante que no os paséis todo el día diciendo que no, ya que de 1 a 3 años están en fase de descubierta del mundo, son bebés y han de explorar, toquetear, desordenar…(¡sí, incluso desmontarte la biblioteca o desenrollar el papel de wc, no pasa nada!).

Nosotros, nos marcamos 3 cosas que no podemos dejar pasar y las trabajamos, cuando aprenden una, introducimos otra nueva.

Y ahora estaréis pensando “Vale muy bien espabilada 😛 y ¿que hago si hace algo que no me gusta pero llevo una hora diciendo que no a las otras tres cosas?”. ¡Pues os hacéis las locas, sí sí, las locas! como si no lo hubiérais visto e intentais distraerlo con otra cosa o lo cambiais de sitio.

Ha encontrado el papel de wc y ha pensado que quizá estaba demasiado enrollado.

rutinas

¿CÓMO REACCIONO A ESTE MOMENTO?

Primero me escondo hasta que puedo aguantarme la risa. Ya sabéis que yo me lo tomo todo con mucho humor.

Yo lo miro desde el punto de vista aprendizaje, por lo tanto, le dejo hacer pero escondiendo el resto de rollos de papel y espero a que acabe el juego. Una vez acaba, le digo que ahora tiene que recogerlo porque ese papel es para limpiarse cuando haces pipí. De esta manera le dejo que explore pero después se pasa un buen rato recogiendo el solo todo el papel y la próxima vez se lo pensará dos veces.

N con sus 10 meses, va probando todo lo que encuentra por ahí. Por supuesto, hemos de vigilar todo lo que se mete en la boca y sacárselo, pero no se puede castigar o reñir algo que para ellos es instintivo como el respirar.

Eso sí, yo tengo tres límites que no dejo pasar, en cuanto empiezan a gatear o caminar. El resto le dejo explorar con plena libertad.

  1. Meter dedos en el enchufe.
  2. Tocar los aparatos eléctricos.
  3. Cruzar la carretera sin dar la mano.

Estos son y cuando lo hace, aparece el límite. Ahora es muy pequeño, así que basta con decir un “NO” y acompañarlo siempre con la acción de retirarlo. Y repetir la acción cada vez que lo haga. Mucha paciencia. La orden ha de ser muy simple y directa.

¿Y PORQUÉ ESTAN TAN RELACIONADOS LOS LÍMITES Y LAS RUTINAS?

Y con las rutinas pasa lo mismo, aunque hay algo más de margen y alguna excepción. Cuando marques un horario, has de tener en cuenta las necesidades del bebé y vuestros horarios familiares. Si decides que la hora de dormir son las 9 de la noche intenta cumplirlo lo más exacto posible, cuando el bebé domine las rutinas, verás que aunque un día te las saltes, porque vayáis a cenar o a pasar el finde fuera, seguirá manteniedo la rutina.

Esta organización tiene una función estabilizadora en el bebé que pronto será niño.

Organizar las rutinas en función de las necesidades personales de los niños hará que el reloj interior del que os hablaba antes, funcione con más serenidad y poner límites no será tan necesario porque poco a poco el niño establece esas normas como rutinas y esas rutinas como normas permitiéndoles adaptarse cada día más al entorno.

Cuando son tan pequeños, el orden no puede estar asociado a un reloj puesto que las horas no las entienden, pero si entienden las series de acontecimientos que se repiten cada día.

Por otro lado, cada familia tiene su ritmo, así que cada una deberá encontrar el orden según sus necesidades personales y familiares.

Para L he introducido este calendario de rutinas. No hay premios, solo una estrella que marca si la rutina se ha llevado a cabo o no. Además he aprovechado para poner el tiempo y un calendario solo para que vaya entendiendo el paso de los días y sobretodo algo que me pidió él, los días que hay cole y los que no. Porque entre nosotras, no lo lleva muy bien porque no entiende porque tiene que ir. Pero eso os lo contaré en otro post porque he tenido que reflexionar mucho sobre el tema en cuestión.

rutinas

¡Nos vemos por Instagram!

Besos y babitas 😉

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2 Comments

  • Reply Laura Mayo 8, 2017 at 6:45 pm

    Hola, muy interesante tu post. Ahora me surge una duda con lo de las 3 cosas para poner límites: si mi hijo de 9 meses quiere hacer algo que claramente no puedo permitir y no está en esas 3 (ej tocar la puerta del horno caliente o tirarle de la cola al gato) qué hago??

    • Reply admirando Mayo 8, 2017 at 8:56 pm

      Quien dice 3, dice 5. Lo importante es que seas muy consciente de esas 5 y con el resto de cosas le dejes hacer. Por ejemplo, con 9 meses, es seguro que no intentará cruzar la calle solo, al menos, no conscientemente. Irá contigo, o en el coche, o porteado. 🙂 Muchas veces, trabajas más de 3, solo que en vez de decir NO, simplemente lo retiras y se lo impides. El No lo reservaría para esas 3/5 cosas pero no más, que más necesitas que aprenda. 😉😊 un besote!

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