Educación y desarrollo infantil

¿COMO DIFERENCIAMOS LOS CASTIGOS DE LAS CONSECUENCIAS?

septiembre 15, 2015

MIS REFERENTES

Antes de empezar a hablar sobre el tema en cuestión, quiero comentaros que en lo que me voy a basar para hablar sobre los castigos y consecuencias es lo que defiende Carme Thió de Pol. No son mis palabras, son suyas, pero mi opinión es tan parecida que parecería plagio. Así que prefiero presentaros a mi inspiración. Es psicóloga especializada en Educación Infantil. Se dedica tanto a la formación de profesores como al asesoramiento familiar. Ha publicado varios libros y numerosos artículos sobre la educación de nuestros niños. Para mi, una  de mis referentes preferidas y uno de sus libros “Me gusta la familia que me ha tocado”, mi libro de cabecera.

¿EMPEZAMOS?

El castigo o premio potencia la necesidad de afirmación y oposición con el adulto. El castigo sirve para adiestrar, no para educar. Todo está en manos de la persona que castiga así que crea relaciones de dependencia y la dependencia hace irresponsables a las personas. Si asociamos el incentivo para actuar bien al castigo o al premio, desaparecerá en cuanto haya conseguido el objetivo.

Ejemplo 1: María está jugando en el parque y viene Mateo y le quita la pala. María pega a Mateo. Mateo se la mira y… empieza la batalla! 😛 Típica escena de parque. Dos niños peleándose por un mismo juguete.

Ejemplo intervención: “María se que te has enfadado porque te han quitado la pala pero no debes pegar a Mateo, así que guardamos la pala unos minutos, te calmas y vemos como le pides perdón a Mateo”.

Como veis he puesto el mismo ejemplo que en el post “Que sucede cuando ponemos límites a nuestros hijos” ya que fue el que creó el debate entre si era un castigo o una consecuencia, vamos a analizarlo bien. Nos centraremos en María. No entraré en la actitud de Mateo.

Como ya comenté María tiene toda la razón del mundo a sentirse enfadada por que le han quitado su pala. Y reacciona con un impulso agresivo. Fijaros que no digo que María sea agresiva, pues no lo es, ya que no hay intención de hacer daño, sino de proteger algo que es suyo. Cuando no dominan el lenguaje verbal, la acción es la única manera que tienen para comunicar la emoción que están viviendo.

En ningún momento le digo “Dame la pala que has pegado a Mateo”, lo que le digo es “Ven, guardamos un momentos la pala que tenemos que hablar”. Ella la guarda, yo no se la quito. Ella la pone en el banco, o en la bolsa o al lado suyo, o me la da un momento. Pero solo para parar, calmarse y razonar el tiempo que necesite, 1 minuto, 2 o 30 segundos.

¿Que pasaría si me expresara que ella quiere guardar la pala mientras hablamos? Pues por supuesto podría tener su pala. Da igual donde esté la pala. Porque el objetivo es que ella por sí sola consiga volver a la calma y pueda entender que aunque le quiten el juguete no ha de pegar. Porque no se trata de justicias, ya sabemos que la pala es de Maria, se trata de enseñarle que pegar hace daño, que no se puede hacer, empiece quien empiece el conflicto. Con pala o sin pala hay que aprovechar el momento para educar. El objetivo es parar, para que ella pueda vivir como se siente. Si en medio de una pelea decimos “Maria, no se pega, mira que has hecho llorar a Mateo”. Está muy bien, pero hay que dar una alternativa para trabajar la empatía de verdad. Hay que hacérselo vivir. Porque así es como el aprendizaje será significativo.

¿Y VOSOTROS, COMO ACTUAIS?

Cuando estáis muy enfadadas y os piden que reflexionéis, ¿podéis? Personalmente no puedo, necesito parar, distanciarme un momento de lo que me pone de tan mal humor y calmarme. Y entonces sí, reflexionemos. Separar a María del conflicto que en este caso es la pala y Mateo, es un recurso más para volver a la calma. Esta separación se plantea como una ayuda para recuperar la tranquilidad y ni mucho menos como un castigo. Tampoco los razonamientos funcionan cuando se está en plena crisis. Dejar un espacio para que María pueda sentir lo que siente y después ayudarla a elaborar un criterio, darle tiempo para que se calme es una buena manera de convertir este conflicto en una ocasión de aprendizaje.

Habrá niños que podrás mirarlos, decirles seriamente que no se pega y quizá paren y habrá otros que serán incapaces de escuchar en ese momento porque estarán muy nerviosos y en plena rabieta. Pues de estos últimos hablo yo. ¿que suele ser lo más habitual, no creéis? 😛 De los que hay que trabajárselo un poquito más! 😛 Habrá niños que con que se lo expliques tres veces tengan suficiente y otros que estarán todo el invierno hasta entender que no se ha de pegar, hasta aprender a demostrar la emoción del enfado sin dar el tortón, un palazo, o un empujón. Otros empezaran a controlar el impulso cuando dominen el lenguaje.

 a la Autocontención de impulsos agresivos, NO a la contención de las emociones. No hemos de mezclar conceptos.

¿Como lo vivimos nosotros?

Cuando yo hago esto con Leoncito, el no se revela o se enfada, en ningún momento lo vive como un castigo. Muy al contrario se relaja porque sabe que la pala ya está a salvo, así que ya puede calmarse, nadie se la va a quitar, puede descentrarse y escuchar la frase que intento transmitirle para después, si el quiere, darle un besito al otro niño en cuestión (es como el pide perdón) y luego vuelve a jugar con su pala, porque como he dicho, no la apartamos para castigarlo, sino para calmarlo. Con esta intervención le enseño a “parar y calmarse” que es lo que más intentamos trabajar porque es un niño con muchísima energía 😛 . El niño vivirá ese momento según como se lo transmitamos. Cuando lo cojo, lo aparto y me lo llevo al banco, me siento con él, le hablo con calma pero con firmeza. Le explico y le señalo para que pueda ver al otro niño lloroso. El para y observa.

Pero como diria Carme, esta es nuestra receta. La que nos funciona. Cada niño y cada mamá es un mundo y tenéis que descubrir vuestras recetas. Hay que relajarse y hacer, y dejar hacer. Sin llevar las cosas al extremo. Pues como me dijo una mamá hace poco. Cada una hace lo que buenamente puede.

RECETA EDUCACIÓN 3

El aprendizaje de los límites es experimentar (momentos de placer o displacer) las consecuencias positivas o negativas de las propias acciones y de reparar los daños. Vivir la consecuencia es aprender. Y no hemos de confundir castigo con consecuencia.

Un castigo muy claro sería guardar la pala y no volverla a sacar, sentarla en el carrito,  dar por terminada la sesión de parque (Recordad que solo comentamos la actitud de María). Pero entonces Maria no aprendería a gestionar las crisis y seguramente acabaría con una pataleta mayor. Parar el juego para intentar entender lo que ha pasado,  no es un castigo, es una consecuencia.

Además no debería acabar aquí nuestra intervención educativa. En estas edades no podemos ponernos a razonar como si fueran adultos e intentar que reconozcan todos sus sentimientos, analizando lo que el otro niño ha hecho, como le ha hecho sentir y como ella ha reaccionado. Es muy difícil hacerlo en la primera infancia, pues las explicaciones extensas no pueden seguirlas y dejaran de escuchar, por falta de dominio del lenguaje y porque sus capacidades intelectuales aun no les permiten analizar tanto estas relaciones. Y aquí es donde aparecen los cuentos y los juegos. Es la magia del cuento simbólico. No entraré más en este tema, lo dejaremos para otro post, ya que es un mundo inmenso que vale la pena exponerlo bien. 😉

El NO, la palabra, por si sola no educa, se ha de decir, pero ha de ir acompañada de alternativas.

Besos y babitas 😉

 

 

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2 Comments

  • Reply Cristina noviembre 18, 2017 at 4:48 pm

    Hola te he encontrado gracias a mi hermana y buceando en el blog me he encontrado con este artículo que me viene de perlas para esta semana que tengo reunión con unos padres ( yo también soy maestra infantil) Muy interesante el post. Saludos.

    • Reply Mirando desde tu altura noviembre 20, 2017 at 8:06 pm

      Muchísimas gracias Cristina. Qué ilusión tus palabras, me alegro que te haya servido. Un abrazo.

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