¡Sorpresa!

UN TROCITO DE MI: EL PARTO DE LEONCITO

julio 17, 2015

MIEDOS Y MÁS MIEDOS

Es un post un poco más largo de lo normal, pero es que quería transmitiroslo tal cual lo viví. 🙂 Me pasé mis 38 semanas de embarazo teniendo un miedo terrible al parto. Bueno, más bien al dolor de parto.

Soy de las que ve una aguja y se desmaya. Aprensiva hasta los topes y de las que huyen o intentan evitar ir al médico a no ser que, esté tan mal que esté deseando una inyección en el culete. 😛

Me pasé el embarazo explicándole a Leo que cuando cumpliera las 38 semanas, es decir, cuando estuviera completamente a término, que si el quería, ya podía salir.

El día que hacía mis 38 tenía visita con la ginecóloga. Era la primera vez que me ponían las correas. Las correas sirven para medir las contracciones. Yo no tenía ni una, así que dió lugar a las siguiente conversación:

Doctora “Isa, estás muy verde aun, esto va para largo”. Entonces se dispuso a hacer el tacto, sonrío y me dijo “Esto está muy, pero que muy bien”.

Yo “A que te refieres con muy bien”. Teniendo en cuenta que acababa de decirme que estaba verde, no entendía que es lo que estaba bien.

Doctora “¿Cuando quieres tener a Leoncito, hoy o mañana?”.

Yo “Perdona, QUÉ?????????????”.

Doctora “Tienes el cuello del útero totalmente borrado y estás dilatada de 3,5. Estás de parto”.

Yo “Bueno, tengo perra y he de organizarme y he de pensar que estoy de parto y he de… no, no, no, mañana mejor, mañana mejor”.

Doctora “Vale Isa, mañana te ingreso a primera hora, pero sobretodo cualquier cosa que notes me llamas, que no te estás enterando de nada y no me fío”.

Cuore y yo salíamos alucinados de la clínica. A ver, estaba de parto y yo tan ancha y pancha. Tanto era así, que los miedos que había tenido desde el principio desaparecieron y me invadió una paz que hasta Cuore se ponía nervioso. De camino a casa, llamamos a mis padres y a los de el. Y decidimos irnos a cenar a un Japo que nos encanta, para despedirnos de la última noche que íbamos a estar solos.

EL DÍA QUE TU LLEGASTE

14 de Marzo 2014 Naciemiento Leo 2

Esta foto es en ela ascensor camino al hospital, nuestra útima foto de dos! 😛

Al día siguiente, nos despertamos y yo estaba muy animada así que le digo a Cuore. “¿Oye cariño porque no vamos primero a dar un paseo a la playa y ya luego vamos para el hospital?”. Cuore me mira horrorizado y me dice “Isa, tira para el hospital que estás de parto, que paseo ni paseo”. Pensé que mejor no insistir 😛

Cuando llegamos a la clínica, la comadrona nos dice que nos darían la habitación y que ella pasaría a vernos. Pero justo entró la Doctora y le dice “Míratela que no me fío”.

Hizo muy bien 😛

¡Estaba de 4,5 y no me enteraba de nada! Ya no salí de paritorio. Al rato entró Cuore con cara divertida y nos dió por reir y reir.

Como no estaba teniendo contracciones la Doctora decidió poner oxitocina, que es la hormona que las provoca. Y se fue. Pasó una hora y entró la comadrona y me dijo “Qué, qué, ahora sí, no?” Y yo “¿Ahora que?”. Me hizo otro tacto y con cara de sorpesa me dijo “No puedes ser, ¿no notas nada, ni con la oxitocina?, ya estas casi de 7”.

Pero yo no notaba nada 🙂

Llamó a la Doctora y al final decidieron ponerme la epidural y darle más caña a la oxitocina para poder tener contracciones. Ya que sin contracciones el bebé no sale por más dilatada que estés.

UN CUARTO DE CONTRACCIÓN

Mientras me hacía efecto la epidural (que fué lo único que me dolió en todo el parto) noté el típico dolorcillo de regla y eso fué la única “contracción” si se puede llamar así, que tuve.

La Doctora ya estaba allí y yo tenía que empujar. Y empujé y mientras empujaba le decía “No me cortes, no me hagas episio por favor, no me la hagas” Y ella se reía y me decía “tu empuja y estate tranquila”.

Pero por más que empujara Leoncito no salía. Resultaba que era muy estrechita de caderas y el bebé no bajaba de lo que ellos llaman un segundo piso. Así que tuvieron que empujar la barriga hacia abajo mientras la doctora me decía “Isa, si no conseguimos sacarlo tendremos que hacer cesarea”. Ni de coña, pensé “Tu dime cuando llega la contracción que yo empujo”.

Y con esa fuerza que no sabes ni que tienes, que la madre naturaleza me envió, empujé hasta sacar los pulmones y entonces oigo “Ya está la cabeza fuera, madre mia Isa, que guapo” y a los pocos segundos ya tenía a Leoncito en mi pecho y de verdad, de verdad, que el mundo se para. Solo lo miras a el y el te mira. Se lo llevan pues es muy chiquito, mucho más de lo que pensaban y otra vez, la naturaleza vuelve a mostrar su sabiduría, pues 100 gramos más y Leoncito no hubiera podido salir. Y mi cara de asesina porqué se han llevado a mi bebé es tan evidente que la Doctora dice “Anda, traerle a su niño que nos va a comer a todos“.

11 de Marzo de 2014 Nacimiento de Leo 3

11 DE MARZO DE 2014

48 CM y 2,510 KG

Ese amor incondicional, esa emoción tan fuerte, tan increible, mágica, que es imposible de explicar, imposible de ponerle nombre. No hay palabras, las necesitaríamos todas y aún no seríamos capaces de definirlo. Te conviertes en viuda cuando pierdes a tu pareja, huérfana si pierdes a tus padres, pero nadie, ha sido capaz aún de poner nombre a una madre que pierde un hijo. Es demasiado aterrador como para nombrarlo. Cuando te conviertes en madre, todo tu mundo cambia para no poder (ni querer) volver atrás nunca más.

No tengo ni idea que sentiré cuando tenga un segundo hijo. A veces pienso que es imposible querer más. Tengo mucha curiosidad por saber que pasará, pero eso aún está por llegar.

Lo que sí se ahora es que El ha llegado.

EL REY DE MI SELVA PARTICULAR

Besos y babitas 😉

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